Datos

En la región central de Puerto Príncipe, capital de Haití, a mediodía, cientos de estudiantes uniformadas/os esperan a los autobuses que les dejarán más cerca de sus casas. Los vehículos que parten llenos de niñas, niños y jóvenes, tienen como destino la palabra dignité – dignidad, en castellano. Pero esa imagen implica muchas contradicciones presentes en el sistema educativo del país. En Haití:

• Cerca del 50% de las niñas y niños en edad de escolarización obligatoria no están matriculados, de acuerdo al informe del Enviado Especial de la ONU en el país (2013).

• Las escuelas públicas constituyen apenas el 12% del total de las escuelas existentes. Esto quiere decir que las escuelas no públicas (privadas, comunitarias o subvencionadas) constituyen el 88% del total, según el censo escolar más reciente (2011).

• La infraestructura escolar a menudo se encuentra en condiciones insalubres. Datos oficiales informan que el 60% de las escuelas no disponen de baños y ¾ de ellas no tienen agua potable. Según el Ministerio de Educación, 76,8% de las escuelas primarias no poseen electricidad.

• El 79% de las maestras y maestros de primaria no han recibido ningún tipo de formación básica, y un 40% completó únicamente la escuela primaria (PREAL). En promedio, cada docente tiene 46 estudiantes, según datos oficiales, pero en algunos casos, el número de estudiantes por aula llega a más de 200 personas.

• Además, Haití es el único país de América Latina y el Caribe que no cuenta con una Ley General de Educación.

En enero de 2010, el país adquirió visibilidad a nivel mundial, cuando un sismo provocó 300 mil muertes y destruyó las casas de 2/3 de la población. Para el sistema educativo, el impacto no fue menor: según datos oficiales, 1234 escuelas fueron destruidas y 2504 sufrieron daños. Además, 3889 estudiantes y 13 mil docentes fallecieron en la tragedia.